Si vives en una gran ciudad y estás cansado de los atascos, no te gusta viajar en transporte público o, simplemente, quieres llevar una vida más sana, probablemente te hayas planteado cambiarte a la bicicleta como medio de transporte. Sin embargo, te surge la duda de dónde podrás dejarla cuando llegas al trabajo o tienes miedo de que te la roben si la dejas en la calle.

La mejor solución puede ser adquirir una bicicleta plegable, ya que podrás guardarla en tu lugar de trabajo o en tu casa ocupando muy poco espacio y manteniendo las mismas prestaciones que una tradicional. Además, este tipo de bicis cuentan con la ventaja de que se pueden combinar con el transporte público, ya que podremos subirla al autobús o al metro sin molestar a los demás usuarios.

Una vez que tomemos la decisión de hacernos con una bicicleta plegable es hora de elegir qué modelo vamos a comprar y qué características debe tener. En este sentido, hay cinco aspectos importantes a tener en cuenta a la hora de hacer nuestra elección:

 

¿Para qué la vas a usar?

Parece una pregunta obvia, pero es fundamental tener muy claro el uso que le vamos a dar. Si vamos a utilizar la bici ocasionalmente para dar un paseo quizá nos sirva con una de gama baja, pero si nuestra intención es convertirla en nuestro medio de transporte habitual para ir a trabajar o a clase, lo recomendable es optar por una de gama media o alta. Hay que tener en cuenta que las plegables suelen tener un precio algo superior a lo normal, así que si nos quedamos con la segunda opción deberemos manejar un presupuesto mínimo de 200 euros.

 

Tamaño que ocupa plegada

Para saber si vamos a poder guardarla en la oficina o en cualquier rincón de la casa es importante saber el espacio que ocupa la bici una vez plegada. Lo normal y lo más recomendable es que tenga un tamaño aproximado de 60x60x35 y que el peso oscile entre los 12 y los 14 kilogramos.

 

Tamaño de la rueda

Lógicamente, cuanto más pequeña sea la rueda, menor espacio ocupará la bicicleta cuando la pleguemos. Sin embargo, no es recomendable que el diámetro sea menor de 16”, ya que podríamos tener dificultades a la hora de rodar por tierra o grava. Lo ideal en este sentido son ruedas de 20”, que también son las más habituales en el mercado.

 

Plato

En las bicicletas plegables el plato suele ser más grande que la rueda. El motivo es que, al tener ruedas generalmente más pequeñas, necesitamos que cada revolución del plato cubra mayor distancia y no tengamos que pedalear mucho más para poder avanzar de una manera ágil.

 

Materiales

Del tipo de material empleado en su fabricación dependerá la facilidad con la que plegamos nuestra bicicleta y también su durabilidad. En este sentido, hay que tener en cuenta que el “punto débil” de las plegables son las llamadas bisagras de plegado. Lo habitual es encontrar modelos fabricados en acero (son más económicos, pero a la vez más pesados) o en aluminio (son más ligeros y resistentes, pero algo más caros).