La hidratación es uno de los factores más importantes en la práctica deportiva, especialmente durante los meses de verano. Como ya sabréis, las mochilas de hidratación se han convertido en un elemento clave para muchos deportistas gracias a su comodidad. Ahora bien, ¿a quién no le desagrada darse cuenta mientras practica deporte que la bolsa de hidratación ha cogido sabores desagradables o incluso moho? Esto se debe a un mal mantenimiento de la mochila. En este post te contamos cómo limpiar una mochila de hidratación.

¿Qué objetos puedes utilizar?

Kit de limpieza

Una de las formas de mantener tu bolsa de hidratación limpia y en buen estado es utilizar un kit de limpieza. Estos kits suelen estar compuestos por unos cepillos de diferentes diámetros y longitudes con los que podrás limpiar todos los componentes de tu mochila de una forma relativamente fácil.

Trucos caseros

Es posible que haya gente que prefiera no invertir en estos kits. Pues bien, como consejo, se puede coger un palo largo y no muy ancho y envolverlo con un trapo limpio o con papel de cocina. Esto puede no resultar tan efectivo como los kits ya que en ellos vienen cepillos con los que limpiar bien la bolsa. No obstante, puede ser una solución bastante aceptable a la hora de limpiarla y secarla.

¿Cómo puedes limpiar tu bolsa de hidratación?

Una vez tengas claro con que vas a limpiar tu bolsa de hidratación, es importante que conozcas los pasos a seguir:

1- Llena tu bolsa con agua tibia y un poco de jabón.


2- Utilizando los cepillos del kit de limpieza, o un palo envuelto en un trapo limpio, frota el interior de la bolsa hasta que creas que has pasado por todas las paredes de esta.


3- Vuelca tu bolsa y vacía el agua de su interior.


4- A continuación, añade unas gotas de lejía o un par de cucharadas de bicarbonato sódico. Esto ayudará a evitar la aparición de bacterias o moho en el interior.


5- Deja un rato para que el bicarbonato o la lejía hagan su efecto y, a continuación, vacía y enjuaga exhaustivamente la bolsa de hidratación.


6- Deja secar la bolsa colgada boca abajo. Dentro de los kits de limpieza viene una herramienta enfocada a esta labor. Esta herramienta es una especie de percha doblada que se introduce en el interior de la bolsa y evita que las paredes se peguen y aparezca moho en el interior. Un truco para eliminar completamente la humedad del interior si no tienes el kit es doblar una percha que tengas en casa e introducirla con cuidado. Conseguirás un efecto similar que con la herramienta del kit.

Algunas personas utilizan otra práctica desaconsejable. Una vez vaciado el agua al llegar a casa, introducen la bolsa en el congelador. Esta práctica se desaconseja ya que, por un lado, no elimina las posibles bacterias que pueden proliferar en el interior, y por otro, al no eliminar completamente el agua del interior, esta se congela y al utilizarla, los cristales de hielo formados podrían pinchar la mochila.

¿Cómo guardar correctamente tu mochila de hidratación?

Igual de importante que la limpieza es guardar en unas condiciones óptimas tu mochila. Después de esperar a que esté completamente seca, busca un lugar alejado de la humedad y de cualquier fuente de calor. De lo contrario terminará creándose humedad en su interior (ya que suelen ser de plástico y pueden hacer una especie de efecto invernadero en su interior), favoreciendo la aparición de bacterias y moho.

 

Aunque la teoría sea sencilla, muchas personas después de cada una de sus salidas no dedican tiempo al buen mantenimiento de sus mochilas de hidratación. Si quieres mantener en buen estado un accesorio tan importante como este, dedica un poco de tiempo a seguir estos pasos. Así lograras tener tu mochila de hidratación lista y en perfectas condiciones para muchas salidas más.