Cuando retomamos nuestros entrenamientos después de un tiempo sin subirnos a la bici es habitual que en los primeros días tengamos agujetas. Es algo normal, pero puede llegar a resultar muy molesto dependiendo de la intensidad del ejercicio que hayamos realizado y del tiempo que llevemos de inactividad. Sin embargo, si seguimos una serie de consejos conseguiremos reducir el dolor que nos provocan las agujetas en la bici.

¿Por qué se producen las agujetas?

Las agujetas, conocidas científicamente como dolor muscular de origen retardado, se deben a un sobreesfuerzo de los músculos que provoca microrroturas fibrilares. Esto se traduce en una inflamación de los músculos afectados y un fuerte dolor en la zona que empieza a aparecer 12 horas después del ejercicio y que suele durar como mucho un par de días.   

Tradicionalmente se pensaba que la causa de las agujetas era el ácido láctico que se genera durante el ejercicio. Según esta teoría, este ácido láctico se cristalizaba una vez que el músculo se enfriaba y los cristales formados causaban ese dolor característico que tenemos que soportar cuando retomamos la actividad física. De hecho, el nombre de las agujetas proviene de esa sensación de que nos están clavando agujas (cristales en este caso) en los músculos. Sin embargo, se ha demostrado que esta creencia es totalmente falsa y que la verdadera causa de las agujetas son las microrroturas fibrilares que hemos comentado.

¿Cómo podemos combatirlas?

Si seguimos una serie de consejos conseguiremos reducir el dolor y la intensidad de las agujetas:

  • Realiza un buen calentamiento y estira los músculos al finalizar: calentar y estirar son dos prácticas que siempre deben formar parte de nuestra rutina de ejercicio. Sin embargo, después de un periodo de inactividad se hacen todavía más necesarias, no solo para luchar contra las agujetas, sino principalmente para evitar lesiones.
  • Regula la intensidad del ejercicio: después de mucho tiempo sin coger la bici estarás fuera de forma y será imposible que mantengas el ritmo y la intensidad que solías tener antes. Si no eres consciente de esto y pretendes retomar tu actividad en el punto en el que lo dejaste, al día siguiente las agujetas serán insoportables. Por tanto, comienza poco a poco, con una intensidad de pedaleo baja para que tus músculos vayan adaptándose gradualmente al esfuerzo.
  • Aplica frío a la zona afectada: el frío funciona como antiinflamatorio natural, así que una ducha con agua fría tras el entrenamiento puede resultar muy beneficiosa para tu musculatura. También puedes probar con la crioterapia, un tratamiento cada vez más utilizado por los deportistas de élite y que consiste en someter a una determinada zona del cuerpo a temperaturas muy bajas.

Habrás comprobado que no hemos citado el remedio casero que consiste en beber agua con azúcar o con bicarbonato. Y no lo hemos hecho porque se ha demostrado que no es un remedio eficaz para combatir las agujetas. Lo únicos remedios que te van a ayudar en este sentido son los que hemos citado, que por supuesto deberán ir acompañados de una buena alimentación.